RETROCEDER NUNCA

"CUANDO LO ÚNICO QUÉ QUEDA ES AVANZAR"

Puede que cueste creerlo, pero en este preciso momento hay más de un ciento de emprendedores sin un mísero peso en nuestro país. Los cuales ahora ya, no cuentan con efectivo para comprar aunque sea una bebida. Y que pese a eso, siguen dando la pelea diariamente para no perder lo que con tanto esfuerzo les costó conseguir. Pues, el emprendedor chileno, es aquel que se construye solo, sin ayuda, con creatividad y buena onda de aquí para allá. Que cuando es momento de ayudar, colabora con sus pares y alienta a aquellos que tuvieron mal día, para entregarles vitalidad y proyectarles que nada está perdido, sino, que esto recién comienza, así como todos los días. Y es ahí, donde nos diferenciamos. Y nos hacemos parte de un círculo único, para recordar de donde venimos, como empezamos o cuando se nos ocurrió mandar a la mierda todo para luego emprender en lo que hoy cuidamos.

2020 ó veinte – veinte y hoy, 2021 ó 20-21. En realidad como quieran llamarle. Pero ¿recuerdas como te construiste?, ¿cómo caminaste solo?, ¿cómo el mar de familia y palabras venía hacia a ti?, y ¿qué solo te importó avanzar, aprender y conocerte, para hoy asumir que tienes la fuerza necesaria para enfrentar cualquier obstáculo y hacer de este una gran oportunidad?. Pero, ¿tocas tu billetera y esta está vacía, sin ningún puto peso?. Es en ese preciso momento cuando determinas diciéndote en silencio, mirando un punto fijo: «Comencé con miserias mi emprendimiento. No tenía nada. El hambre me acalambraba la boca del estómago. Quería fumar, pero no podía comprarme cigarrillos. Tenía que llevar plata a la casa. Pagar gastos y deudas. Y no tenía nada. Solo tenía ganas. Ganas de poder dar vuelta la situación. De poder conseguir lo qué hoy dicen perderé». 

Ese momento cero es el punto de quiebre que te abre los ojos y te empuja a decirte: «Qué se lleve todo el destino y el tiempo actual. No me importa. Llévate todo. Déjame peor que ahora y siempre. No me importa. Porque mientras esté ocurriendo esto, no pararé. Aunque vea como te llevas lo que recién otra vez construí. No me importa. Lo intentaré y lo intentaré sin descanso. Y puede que te lleves todo. Pero lo que nunca te llevarás maldita mala racha: «Serán mis putas ganas de seguir y de retroceder nunca»…